PolÃtica contamina una vez más Jurado de Enjuiciamiento
Publicación del diario ABC Color



La puja por el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados pasó al ámbito político. El senador Óscar González Daher quiere tomar la presidencia que en estos momento está en manos de Adrián Salas. El legislador colorado sabe que Horacio Cartes precisa de su voto para las decisiones que al Poder Ejecutivo le interesan, como el de tomar la mesa directiva del Congreso, hoy en día en manos de un disidente. Sin embargo, para Salas es fundamental mantenerse en el cargo en un año en el que sostendrá una batalla electoral para hacer el rekutu en el Consejo de la Magistratura.
Hace tres semanas que el Jurado se encuentra paralizado. La crisis se inició paradójicamente con el nombramiento de Enrique Riera como ministro de Educación y Cultura.
Riera era el vicepresidente del Jurado y su salida obligaba a elegir a un reemplazante.
Pero Salas se percató de que esa oportunidad iba a ser aprovechada para renovar la mesa directiva y que detrás de todo estaba González Daher.
A partir de allí, Salas dejó de convocar a las sesiones y sus simpatizantes se movilizaron al punto tal que el pasado martes, día de sesión, se congregaron frente al Jurado para evitar que se realice la reunión ordinaria.
Paralelamente González Daher conseguía el apoyo de Cartes para retomar el Jurado, lo cual significaba influenciar en la mayoría de los miembros para que voten por él.
Una jugada similar a la del año 2014, cuando Salas con apoyo del Presidente de la República y de Riera (representante del Poder Ejecutivo en ese momento) le madrugó al legislador colorado y le ganó las elecciones para la presidencia. En ese entonces González Daher se había pasado a la disidencia colorada.
Salas al notar que González Daher estaba en busca de la revancha decidió posponer las reuniones y ganar tiempo. Se apoya en su base electoral para tomar fuerzas ante la arremetida de su rival político.
Para González Daher retomar la presidencia del Jurado significará acrecentar su poder político, más aún sobre un ámbito permeable pero de vital importancia, como es el Poder Judicial.
Para Salas, el Jurado en un reaseguro para seguir como representante de los abogados en el Consejo de la Magistratura.
Es que el Consejo es la esencia para que Salas esté en el Jurado.
Salas como representante de los abogados llegó al Consejo y representa a este órgano ante el Jurado, juntamente con Cristian Kriskovich.
Su anterior compañero del Consejo ante el Jurado era Riera. Pero con el nombramiento del mismo al frente del MEC, Salas perdió peso político en el seno del Jurado.
Con González Daher está su colega el senador por Avanza País, Adolfo Ferreiro, y el diputado colorado Óscar Tuma.
También el diputado liberal Jorge Ávalos Mariño estaría con González Daher, y el mismo camino seguirían los ministros de la Corte Gladys Bareiro de Módica y José Torres Kirmser.
Empero, Salas sostiene que no se pueden realizar las elecciones debido que el reglamento establece que la convocatoria se puede hacer recién 45 días antes del fin del mandato de un año.
El mandato de Salas vence a fin de setiembre, conforme explicó el actual presidente del Jurado. Todo lo apuntado lleva a concluir que hay una puja de poderes, en el que los magistrados quedan peligrosamente en medio como testigos impasibles de cómo se pelean para estar al frente del órgano que los podría juzgar en cualquier momento.
Se desconoce cómo podría terminar esta historia. Mañana es día de sesión ordinaria, pero no se sabe si se realizará la reunión.
González Daher es una figura política cuestionada, cuya función al frente del Jurado se desgastó ya en el año 2004 cuando impulsó la destitución del fiscal Alejandro Nissen, quien previamente imputó al entonces diputado colorado por tenencia de un supuesto vehículo mau.
Salas es calificado de traidor por el senador Enrique Bacchetta. Ambos fueron compañeros de movimiento años atrás.
Meses atrás Bacchetta intentó llegar al Jurado en reemplazo de González Daher. Sin embargo, entendió que el mismo Salas se hizo del desentendido para que González Daher pueda reasumir su función en el Jurado, que le había despojado la Cámara de Senadores.
Los padrinos que están detrás
Mientras Óscar González Daher se respalda en el Presidente de la República, su ocasional rival Adrián Salas no queda atrás y tiene el apoyo del presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Velázquez.
De esta forma, la misma interna colorada se traslada al Jurado a juzgar por los que están atrás.
En algún momento parecía que el diputado Óscar Tuma se iba a quedar con la presidencia, pero cuando apareció González Daher y se supo que Cartes estaba detrás, Tuma se conformó con la vicepresidencia.
Tuma se unió a Daher, con la promesa que accedería a ese cargo el próximo año.
Una situación similar se vivió hace 6 años
En diciembre de 2010 se generó una crisis similar en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados.
En aquella ocasión el entonces presidente del Jurado, Enrique Bacchetta, convocó a la sesión extraordinaria ante una nota presentada por el entonces miembro de ese órgano, el diputado César López.
La nota dejaba en claro que si Bacchetta no convocaba para las 16:00 lo haría el vicepresidente, el ministro de la Corte Suprema Sindulfo Blanco, también entonces miembro del Jurado, una hora después.
Bacchetta convocó a una “sesión abierta” para tratar ese tema. Además de los medios de prensa estuvieron los abogados que responden al gremio de Bacchetta y los principales funcionarios del Jurado.
Mientras, un grupo de abogados colorados se encargaba de cerrar momentáneamente la calle 14 de Mayo (la que está frente al Jurado) y explotaban petardos para hacer sentir la presión.
Bacchetta, en esa sesión, con vehemencia calificó de ilegal la posible elección de presidente porque no había fenecido su mandato de un año.
López le respondió que había dos antecedentes de adelantamiento de elecciones, de los cuales uno de ellos había beneficiado a Bacchetta.
La cuestión se tornaba repetitiva y tensa, hasta que el diputado López pidió un cuarto intermedio de cinco minutos.
En ese momento la cuestión quedó bien definida: cuando el diputado López y el ministro Blanco salieron de la sesión para conversar en privado, la entonces representante del Poder Ejecutivo, Estela Kobs, el senador Miguel González Erico y el diputado Jorge Ávalos Mariño dejaron la sala de reunión.
En el salón quedaron solo Bacchetta y el entonces presidente de la Corte, José Raúl Torres Kirmser.
Al retornar López pidió que se declare un cuarto intermedio y que en la siguiente sesión se trate como único tema la elección de la mesa directiva.
El ministro Blanco fue más allá y al referirse a la presencia de la “hinchada” dijo que se suspendió la reunión del Jurado por el “clima hostil”.
“En la medida que se permita la presencia de esta patota, con el debido respeto si son por ahí gente honorable que se prestaron, eso sí puede generar una cuestión, hasta inclusive quiebre institucional; yo quiero prudencia por favor”, se quejó el entonces vicepresidente del Jurado de Enjuiciamiento.
Esa prórroga permitió a Bacchetta negociar y terminó capeando la crisis el 22 de diciembre.
Al igual que ahora lo hizo Salas, calificó de golpe lo que quisieron hacer al intentar despojarle de su presidencia.
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